Los anormales; Foucault y la genealogía de lo monstruoso.

Foucault Adolfo Vasquez Rocca

Los anormales; Foucault y la genealogía de lo monstruoso.

 

 

Dr. Adolfo Vásquez Rocca

 

 

La primera de las figuras de lo que Foucault llama el monstruo humano es el que trasgrede la ley. La noción de monstruo es así – en principio – esencialmente una noción jurídica , jurídica en el sentido amplio del término, claro está, porque lo que define al monstruo es el hecho de que, en su existencia misma y su forma, no sólo la violación del pacto cívico, sino también de las leyes de la naturaleza-. Es, en un doble registro, infracción a las leyes en su misma existencia. El campo de aparición del monstruo, por lo tanto, es un dominio al que puede calificarse de jurídico, biológico y plástico. Por otra parte, el monstruo aparece en este espacio como un fenómeno extremo, límite, el punto de derrumbe de la ley y, al mismo tiempo, de la salud y lo natural. El monstruo es así excepcional, precisamente por su rareza, por su carácter de curiosidad de feria; lo que hace que un ser humano sea un monstruo no es sólo la excepción que representan en relación a la forma de la especie, sino el problema que plantea a las regularidades jurídicas (se trate de las leyes del matrimonio, de los cánones de bautismo o de las reglas de la sucesión). El monstruo humano combina lo imposible y lo prohibido1.

2.-

Así en esta genealogía de lo anormal va a hacer su aparición la figura del individuo “peligroso” –al cual es imposible darle un sentido médico o un estatuto jurídico- y que no obstante es la noción fundamental de los peritajes contemporáneos. Al plantear hoy a la medicina la pregunta en sí misma insensata: ¿es peligroso este individuo? (pregunta que contradice un derecho penal fundado en la sola condena de los actos y postula una relación de implicación mutua y de naturaleza entre enfermedad e infracción), los tribunales están prolongando –a través de transformaciones que se trata de analizar- los equívocos de los viejos monstruos seculares.

El monstruo es la excepción por definición; el individuo a corregir es un fenómeno corriente. Tan corriente que presenta -y ésa es su primera paradoja- la característica de ser, en cierto modo, regular en su irregularidad. Por consiguiente, a partir de ahí también van a desplegarse toda una serie de equívocos. En primer lugar, esto: en la medida en que el individuo a corregir es muy frecuente, en la medida en que está inmediatamente próximo a la regla, siempre va a ser muy difícil determinarlo. Está tan exactamente en el límite de la indecidibilidad que difícilmente se podrá demostrar efectivamente que el individuo es incorregible. Primer equívoco.

3.-

Otro equívoco es que, en el fondo, la persona que hay que corregir se presenta en ese carácter en la medida en que fracasaron todas las técnicas, todos los procedimientos, todas las inversiones conocidas y familiares de domesticación mediante los cuales se pudo intentar corregirla. Lo que define al individuo a corregir, por lo tanto, es que es incorregible. Y sin embargo, paradójicamente, el incorregible, en la medida misma en que lo es, exige en torno de sí cierta cantidad de intervenciones específicas, de sobreintervenciones con respecto a las técnicas conocidas y familiares de domesticación y corrección, es decir, una nueva tecnología de recuperación, de sobrecorrección. De manera que alrededor de este individuo a corregir, vemos dibujarse una especie de juego entre la incorregibilidad y la corregibilidad. Se esboza un eje de la corregible incorregibilidad, donde más adelante, en el siglo XIX, vamos a encontrar precisamente al individuo anormal. Ese eje va a servir de soporte a todas las instituciones específicas para anormales, que se desarrollarán en el siglo XIX. Monstruo empalidecido y trivializado, el anormal de ese siglo es igualmente un incorregible, un incorregible a quien se va a poner en medio de un aparato de corrección. Ése es el segundo antepasado del anormal del siglo XIX2.

El monstruo es, en el fondo, la casuística necesaria que el desorden de la naturaleza exige en el derecho.

Así se dirá que el monstruo el ser en quien leemos la mezcla de dos reinos, porque, por una parte, cuando podemos leer, en un único y mismo individuo, la presencia del animal y la de la especie humana, y buscamos la causa, ¿a qué se nos remite? A una infracción del derecho humano y el derecho divino, es decir, a la fornicación, en los progenitores, entre un individuo de la especie humana y un animal3

4.-

El individuo a corregir. Es un personaje más reciente que el monstruo. Es menos correlativo a los imperativos de la ley y de las formas canónicas de la naturaleza que a las técnicas de encauzamiento con sus exigencias propias. La aparición del “incorregible” es contemporánea a la puesta en práctica de las técnicas de disciplina a la que se asiste durante los siglos XVII y XVIII en el ejército, las escuelas, los talleres, e incluso, un poco más tarde, en las familias mismas. Los nuevos procedimientos de encauzamiento (dressage) del cuerpo, del comportamiento, de las aptitudes, abren el problema de aquellos que escapan a esta normatividad que ya no es la soberanía de la ley.

La “interdicción” constituía la medida judicial por la cual un individuo era, al menos parcialmente, descalificado como sujeto de derechos4. Este marco jurídico y negativo será en parte colmado, en parte reemplazado, por un conjunto de técnicas y de procedimientos con los cuales se intentará encauzar (dresser) a aquellos que se resisten al encauzamiento y corregir a los incorregibles. El “encierro”, aplicado a gran escala a partir del siglo XVII, puede aparecer como una especie de fórmula intermedia entre el procedimiento negativo de la interdicción judicial y los procedimientos positivos de encauzamiento (redressement). El encierro excluye de hecho y funciona fuera de la ley, pero se da como justificación la necesidad de corregir, de mejorar, de conducir al arrepentimiento, de producir el retorno de los “buenos sentimientos”. A partir de esta forma confusa, pero históricamente decisiva, es preciso estudiar la aparición con fechas históricas precisas de las diferentes instituciones de encauzamiento y de las categorías de individuos a las cuales están dirigidas. Nacimientos técnico-institucionales de la ceguera, de los sordomudos, de los imbéciles, de los retardados, los nerviosos, los desequilibrados.

Monstruo banalizado y pálido, el anormal del siglo XIX es también un descendiente de esos incorregibles que han aparecido en los márgenes de las técnicas modernas de “encauzamiento”.

El individuo a corregir es un personaje más reciente que el monstruo. Así, según Foucault, el incorregible surge luego del monstruo, tras la introducción de técnicas disciplinarias como las del ejército, las escuelas y lugares de trabajo, así como los procesos de domesticación del cuerpo y del comportamiento. Entra el asunto de la prohibición, como método de descalificación del individuo, para luego desatarse sin medida en la práctica del encierro. Es por esta razón que no queda claro en qué momento la locura y los problemas judiciales del comportamiento forman un solo sistema a corregir. En Historia de la locura en la época clásica se trata el tema de la locura aparte del de la incorrección, pero en este caso la aparición en la escena del loco (en el sentido moderno) se da cuando los antiguos males (como la lepra) tienden a desaparecer a medida que se desarrollan formas médicas y sanitarias que tienden a mejorar el ambiente de vida en la Europa del s. XVI, reforzándose esta imagen de la locura como enfermedad mental y biológica en situaciones como la del psiquiatra Pinel, quien libera a los asilados del auspicio de parís, con el fin de hacer la vida de los locos un poco más útil para los demás. (Poniéndolos a trabajar, además le servía para estudiar sus grados de locura como cita Foucault sobre Pinel) En esta ocasión el punto de ruptura lo constituye la famosa “liberación” del doctor Pinel a mediados del s. XVIII, pero por supuesto sobre la fastuosa escena del gran encierro de los locos en el s. XVI

I.

Adolfo Vásquez Rocca PhD

Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, Teoría del Conocimiento y Pensamiento Contemporáneo. Áreas de Especialización Antropología y Estética. Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la PUCV; Profesor de Antropología Filosófica en la Escuela de Medicina y de Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la UNAB.

Director de la Revista Observaciones Filosóficas

http://www.observacionesfilosoficas.net/.

Secretario de Redacción de PHILOSOPHICA, Revista del Instituto de Filosofía de a PUCV.

Editor Asociado de Psikeba, Revista de Psicoanálisis y Estudios Culturales, Buenos Aires http://www.psikeba.com.ar

Miembro del Consejo Editorial Internacional de ‘Cuadernos del Seminario’ – Revista del Seminario del Espacio ISSN 0718-4247 Vicerrectoría de Investigación y Estudios Avanzados Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

Director del Consejo Consultivo Internacional de Konvergencias, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Argentina.

adolfovrocca@gmail.com

1FOUCAULT, Michel, Los Anormales, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2000 Pág 61.

2FOUCAULT, Michel, Los Anormales, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires,2000, Pág. 63 – 64.

3Ibid., Pág. 69.

4 VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “Antipsiquiatría; Deconstrucción del concepto de enfermedad mental” , en PSIKEBA Revista de Psicoanálisis y Estudios Culturales, Nº 2 – Agosto de 2006 http://www.psikeba.com.ar/articulos/AVRantipsiquiatria.htm

1.-

 

 

Advertisements

~ by fbacon on May 9, 2007.

2 Responses to “Los anormales; Foucault y la genealogía de lo monstruoso.”

  1. Los anormales; Foucault y la genealogía de lo monstruoso.

    De Adolfo Vásquez Rocca

    Inestabilidad y metamorfosis : Calabrese profundiza su referencia a los monstruos señalando que estos son un enigma que hacen inestables la regularidad del mundo (ya que no parecen seguir sus normas) y la de la inteligencia (ya que no pueden comprender siguiendo las reglas normales del conocimiento) y que tanto los monstruos malvados como los buenos son “formas informes”, es decir son a la vez formas que no han logrado la estabilidad estructural, y no formas, ya que asumen un aspecto inestable, mudable, en transformación, lo que provoca que no puedan definirse con los cánones gnoseológicos normales: “por ejemplo, no se pueden localizar con una geometría euclídea, sino que necesitan una geometría ad hoc”. Por otro lado la metamorfosis es un carácter dominante del nuevo gusto neobarroco, al extremo de que su influencia se extiende a los mismos comportamientos humanos, siempre, nos dice Calabrese que se esté de acuerdo con la reciente afirmación de Jean Braudillard que ve en el principio del travestismo un carácter sociológico de plena actualidad. En el campo de la literatura esto se aprecia cuando la historia se transforma en otras historias que conservan la misma estructura, pero que varían la superficie o si los personajes van de narración en narración, manteniendo una porción de sí mismos, pero cambiando sus rasgos externos.

    http://www.psikeba.com.ar/articulos/AVRantipsiquiatria.htm

  2. Profesor

    -Adolfo Vásquez Rocca-

    Creo que las leyes no son más que un despliegue de egolatría del ser humano. Tal como se explica en Más allá del bien y el Mal o en “Sobre verdad y mentira en sentido extramoral” de F.N., las leyes no serían más que una descripción y no pueden ser una causa. Por lo tanto, aquello que vaya contra una de estas leyes, ya sean sociales o naturales, siempre va a ser natural. De hecho, es más natural la barbarie y la monstruosidad que la civilización desde el punto de vista termodinámico.
    Vivimos en estados estacionarios en los cuales disipamos gran parte de la entropía que generamos hacia el ambiente, lo que nos confiere estabilidad. Sin embargo, cuando un estado estacionario recibe una perturbación lo suficientemente grande sufre una desviación brusca respecto del estado estacionario (normalidad), luego de esta gran desviación sufre oscilaciones cuya amplitud depende del tamaño de la perturbación y finalmente se estabiliza en OTRO estado estacionario, ajeno al anterior pero “estable”. Incluso el uso del término “patológico” sería discutible.
    Más que monstruo, correspondería decir, quizás, perturbado…
    Sin embargo, hay que destacar que un monstruo no solamente puede ocurrir por una o más perturbaciones, sino que también, desde el punto de vista legal, podemos encontrar al “monstruo” que toma la decisión de ignorar la ley por considerarla carente de fundamento, sin sentido, producto de prejuicios, e incluso ridícula. Son seres humanos que escogen su propia ley y la viven por elección propia. Cuando esa infracción a la ley no es tan desviada del estado estacionario normal, su efecto no genera oscilaciones tan grandes en este estado estacionario en el que vive la sociedad circundante, por lo que pasa desapercibido. El monstruo, desde el punto de vista legal, sería el generador de perturbaciones en el estado estacionario de la sociedad.
    De esta manera, muchas veces los “monstruos legales” podrían generar “monstruos naturales” y éstos, a su vez, otros de su clase.
    Lo central es que tanto el cambio brusco en el comportamiento del sujeto identificado como monstruo, y el nuevo estado estacionario distinto que éste que alcanza y su persistencia en el tiempo, genera oscilaciones en el estado estacionario de la sociedad, convirtiéndose en una perturbación continua, que puede ser de distintas intensidades.

    Sé que no tiene mucho que ver con Foucault, pero se me acaban de ocurrir estas cosas, que ojalá sean un aporte al tema y no un desvarío. Por cierto, profesor, le envié unos mails consultando algunas cosas y al parecer no los ha recibido.

    Jonathan

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

 
%d bloggers like this: